Sin entrar en mayores consideraciones políticas, esto me vino a la cabeza el otro día, mientras veía ese pedazo de truño rancio interpretado por el casi siempre nefasto Nicolas Cage: "La búsqueda", creo que el título original es "National Treasure". Lo peor.Bueno, el caso es que la ponían en La 1, y claro, con eso de que no tiene publicidad, pues aguanté hasta el final. Ya a media película me empezaba a dar cuenta de la magnitud del truño que me estaba zampando, pero en este caso no se limitaba a la casi nula capacidad interpretativa del señor Cage, a las típicas escenas de oscuros y olvidados pasadizos secretos... con antorchas listas para ser usadas en cualquier momento - alguien debería hablar de esas personas que se dedican a mantener a punto las antorchas de los pasadizos olvidados. ¿Son autónomos? ¿Tienen convenio?- o lo estereotipado de los personajes. El truño se aproximaba peligrosamente por varios frentes, este era sólo uno de ellos.
La historia, básicamente es la de un investigador, cuya familia lleva generaciones buscando un tesoro en vano. Total que el último miembro de esta saga es el inefable Sr. Cage, que está convencido que la prueba final está en la declaración de la independencia. Pues como todo es ponerse, la roba una mala tarde y luego se pasa 2 horas dando tumbos de un lado a otro, siguiendo pistas que llevan a otras pistas hasta que finalmente encuentran el tesoro y se van a rodar otra película. Muy básico todo.
La cuestión es la percepción que pretenden transmitir acerca de la voluntad y el nivel de involucración de las fuerzas de seguridad americanas -en este caso el polivalente F.B.I.- acerca de la preservación de lo que es su tesoro nacional más valioso, la Declaración de Independencia (1776). En cuanto se dan cuenta de su robo, se moviliza al F.B.I. para dar con los ladrones y la persecución es implacable "Alguien tiene que ir a la carcel" dice un apesadumbrado Harvey Keitel, mientas piensa en tiempos mejores, -cuando le ofrecían buenos papeles-, en su interpretación del capitán o detective de turno encargado de recuperar el Tesoro.
Bueno, una ver terminado el truño, la sensación que te queda es, -Joder, como cuidan los americanos su patrimonio, que concienciados están todos y que voluntad de preservar la historia del pais-. Mentira.
Lo bueno empieza cuando te enteras que la película (hablo de la primera parte), es del año 2004 (diciembre), y de que el rodaje comenzó en agosto del 2003. El saqueo del museo de Irak empezó a principios de mayo de 2003. Joder, qué oportuno.
Todos vimos en televisión las imágenes tomadas por las cámaras de televisión de los saqueadores corriendo por los pasillos del museo cargados con todo lo que podían llevar. De las 180.000 piezas del museo han desaparecido o han sido destruidas más de 100.000. Curiosamente, no puedes encontrar ninguna de esas imágenes ni en YouTube, ni en Google Video, sólo algún fragmento de algún reportaje al respecto, o la re-apertura del museo, que ahora tiene la colección de pegatinas más valiosa del mundo.
Lo que sí se puede encontrar por la red, es multitud de declaraciones, incluso algunas de personal del museo que arriesgaron sus vidas por salvar lo que pudieron ante el desentendimiento de los Marines, que en su mayor parte, no sabía lo que era un museo. Asociaciones de arqueólogos que en enero de 2003 se personaron en el Pentágono advirtiendo del riesgo de saqueo de los museos de Bagdag, y de la necesidad de preservarlos, según la legislación vigente de presevación de bienes culturales. Leyes aprobadas por los Estados Unidos al acabar la Segunda Guerra Mundial para evitar de nuevo el expolio que hicieron los Nazis en los países ocupados de obras de arte. Con la salvedad de que los Nazis si sabían lo que expoliaban, y lo guardaban a buen recaudo, y en Irak, los que expoliaban eran gentes desesperadas y saqueadores profesionales. Hoy día, si quieres visitar el Museo de Bagdag, mejor vete al mercadillo de El Cairo, donde podrás encontrar verdaderas gangas en tablas cuneiformes... con suerte igual te venden trozos del Código de Hammurabi, que también fueron robados.
"Estas cosas pasan" La respuesta oficial de la Casa Blanca. Genial.
Todo este rollo es, símplemente, para que cuando la próxima vez que veáis una película americana de intrépidos arqueólogos, o de bizarros investigadores, penséis en Irak y penséis, realmente, cuánto le importan a los americanos las piedras Sankara, el Cáliz de Cristo y el Arca Perdida, y penséis que lo mejor que pueden hacer es guardarlo en gigantescos almacenes, porque la otra opción es Irak.
Jones.







